Estuve unos días en Madrid, y !como no!, hay que aprovechar para ver un espectáculo como dios manda.
Para mi desgracia, Julio no es mes de espectáculos, y ya han quitado El Fantasma de la Opera, que es lo que yo quería ver.
Quedan Cats, Cabaret y El Musical de Broadway... Cats lo vi en NY, y como alguien me dijo, solo tengo una bala, asi que quedan dos para elegir....Dificil, pero al final opto por Cabaret.
Llegamos media horita antes, tal y como indican, para entrar en calor, tomarnos una copita en un ambiente cabaretero. El teatro ha sido convertido en un cabaret, con mesas, lámparas de luz roja... está genial. El efecto es estupendo.
Diez minutos antes de las nueve, ves como los actores salen uno a uno al escenario, como calentando, miradas insinuantes, afinando instrumentos, todo muy simpático...
Y empieza el espectáculo. El maestro de ceremonias es Armando Pita, que dicho ya, es lo mejor de la obra. Es el vínculo y el narrador, y siempre está o en el escenario, o en algún rincón, como puente de la historia. Absolutamente brillante.
Y tal y como se me predijo, a los 15 minutos, la cosa pierde el factor sorpresa y pierde fuelle.
La coreografía es pobre, por no decir nula, y la música es bastante floja. Los intérpretes son actores, no cantantes, y se nota. Unos mejores que otros, mejores los secundarios que los protagonistas. Saquemos de estas observaciones a Pita, cada vez que sale, llena el escenario.
Algunos números buenos, la mayoría banales, y muy flojos, estoy todo el rato preguntándome qué es lo que falla. Y casi dos días después me doy cuenta: falla la comunicación; no llegan al espectador.
Durante las dos horas y pico que dura la obra, he sido un espectador objetivo, en ningún momento me ha 'tocado'. No me han llegado, no me han conmovido, no me han emocionado. Puedo juzgar la obra como espectáculo, no está mal, en fin, da un aprobado. Pero no hay fuerza. Los intérpretes actúan, pero no se dejan la carne. Exceptuando un 'money, money' bastante logrado y alguna canción tierna que queda muy bien, mis sentimientos no llegaron más allá del dolor producido por la postura forzada de unas sillas de madera realmente incómodas....
Y encima estamos mal situados, una escalera nos impide ver bien la parte alta. Tengo que inclinarme sobre el señor de al lado, mis disculpas. Y eso que pagué 50 euros, lo mismo que aquél que está tan centradito... y me cercioré de no coger esas que ponía 'baja visibilidad'....
Lo único que llega a ser medianamente entrañable son algunos momentos musicales en la historia de amor de la pareja mayor, acompañados por la interpretación de la (no recuerdo el nombre) corista 'ebria', que nos regala un bonito número desde lo alto.
Y aún no he hablado de Natalia Millán, y no lo he hecho, porque estoy evitando ser cruel. Pero es que no se qué hace esta señora aqui. ¿Es actriz?... bueno, dialogaría sobre ello, pero desde luego no es cantante, no es que tenga una voz mala, pero desde luego no es una buena voz, es áspera y forzada, y no está a la altura que debe de estar para un espectáculo de este tipo. Su supuesto número de lucimiento desgarrador, que la gente aplaudió, por cierto, incluso con algún bravo... pues a mi solo me desgarró los tímpanos, forzado, falso e histriónico, por no añadir histérico.
Como actriz está sobreactuada, falsa, tremendamente exagerada. Llega a poner nervioso, da una sensación de inseguridad, de miedo en el escenario.
Banderas. ¿De qué me suena a mi esta cara?... ¿Telenovelas?... Sin comentarios.
En fin, una sombra de lo que creo podría haber sido. Un coro vulgar, con, insisto, algún momento brillante. Pero sin constancia, no hay buenos resultados.
Aún con todo, siempre vale la pena poder ver algo así.
Lástima lo del Fantasma.
Saludos.